A comer… informales, pero con estilo

Las recepciones que muchas veces organizamos en nuestras casas, suelen ser ocasiones no solo de diversión y compartir, sino también de gran satisfacción, que con un toque adicional de atención, pueden llegar a convertirse en un verdadero deleite para nuestros ojos, más allá del paladar. La idea, es que nuestros invitados se retiren a sus casas con el gusto de haber probado deliciosos platos, en una mesa organizada y presentada como se debe. Con detalles muy simples, podemos llegar a crear esa atmósfera de “ocasión especial” que tanto queremos ofrecer.

Más allá del aspecto creativo que involucra la decoración de la mesa, existen muchos otros aspectos para tener en consideración, como por ejemplo la vajilla a emplear, los vasos y las copas, los cubiertos, etc. La “escenografía” en estos casos, es fundamental en cada aspecto relacionado a la recepción que se quiere ofrecer. No es necesario tener manteles almidonados o vasos de cristal y finísimas porcelanas para decorar una mesa como se debe. Por el contrario, con un poco de entusiasmo y de creatividad es más que suficiente para lograr un efecto especial en nuestros invitados. De hecho, muchas veces sucede que cuando se debe organizar una cena o un almuerzo y en ese momento se cuenta con una capacidad de gasto un poco limitada, las soluciones que salen a la luz suelen ser mucho más divertidas, creativas e insólitas que cuando la ocasión reviste una cierta formalidad.

En la mesa cada elemento cuenta

Cuando se escoge un servicio de platos para una determinada ocasión, es necesario tener en cuenta que más allá de querer crear un bonito efecto sobre la mesa, debemos dar importancia al tipo de comida que se está sirviendo. Si existieran dudas al respecto, lo mejor sería realizar varias pruebas con el tipo de comida que se piensa ofrecer para ver si los platos son ideales para esa ocasión. Una bonita idea que está muy de moda, sobre todo en nuestros días, es la de usar un bajo plato, plato de presentación o plato de sitio, que suele ser un poco más grande que los demás, sobre el cual serán colocados los diferentes platos que se servirán en esa ocasión.

Con respecto a la selección de vasos y copas, las normas de uso han ido cambiando en el tiempo y son menos rígidas que antes; ya no es estrictamente necesario tener una serie o juego de vasos completa. Se pueden tener en casa, tranquilamente, tres tipos de vasos: de bebidas, que pueden ser usados para los licores (cócteles), la cerveza y/o el agua; copas para el vino de medida grande o media (los expertos de vinos aconsejan aquellas que poseen la extremidad superior ligeramente curvada hacia el interno); en fin, los vasos y copas pequeñas para servir otros tipos de licores como por ejemplo, los digestivos. 

Al momento de preparar la mesa, tengamos en cuenta que una de las cosas más importantes es lograr que nuestros invitados se sientan a gusto. El momento de compartir en una mesa, no debe convertirse en un rito de severas reglas dictadas por la etiqueta. La etiqueta está muy bien, pero no debe ser motivo de estrés cuando se trata de momentos más familiares e íntimos con nuestros amigos. 

Diferentes estilos de mesa

Si se organiza una comida (almuerzo o cena) que supone el servir diferentes tipos de platos, existen varias opciones que podemos poner en práctica. Una de esas opciones consiste, por ejemplo, en colocar el cuchillo para la mantequilla sobre un pequeño plato acomodado del lado izquierdo del plato principal. Los cubiertos para las entradas y abrebocas, pueden ser colocados sobre el respectivo plato al momento de servirlos. En Italia, en Gran Bretaña y otros países, el tenedor y la cucharilla para postres, son colocados generalmente en la mesa más arriba del plato principal, con sus respectivas extremidades contrapuestas. Luego, a los lados del plato principal serán colocados solo cuatro tipos de cubiertos: el cuchillo y tenedor para pescados hacia la parte externa, y el cuchillo y tenedor para la carne hacia la parte interna. Obviamente todo esto dependerá en gran medida del menú que se haya propuesto para la ocasión.

Y bien, hasta aquí nos trae este delicioso paseo. Más adelante, continuaremos presentando una serie de tips relacionados a las buenas maneras y la etiqueta en la mesa. Recordemos siempre que podemos ser informales sin ser malos anfitriones. La informalidad suele regalarnos momentos inolvidables y experiencias especiales al lado de nuestros familiares y amigos. La informalidad y el estilo, son elementos que también van de la mano. Seamos informales, pero con estilo. Buen provecho. 

Bibliografía referencial:

SMITH, S. – LANSDOWN, K., A tavola con stile, Mondadori Editore, Milano, 1988.

AO&P

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Hola Ana, gracias por seguirnos. Me gusta mucho tu blog. Si quieres podemos intercambiar un post en nuestro blog correspondiente?

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