La importancia de viajar

La mejor manera de conocer el mundo es tomando la decisión de salir de esas cuatro paredes que llamamos “casa” a caminar, a recorrer, a viajar. Sí. Sabemos que muchos estarán diciendo en este momento: «¡eh sí! Con lo que cuesta viajar hoy en día…». Es verdad que el aspecto económico es sumamente importante y determinante a la hora de tomar la decisión de viajar. Sin embargo, también es verdad que existen incontables maneras de viajar a costos sumamente ínfimos. 

La palabra viajar, en su acepción más arcaica, está relacionada con la vía, con el camino que se utiliza para llegar al destino seleccionado. Pero no nos referimos a ese camino que tomamos cada día para llegar desde nuestras casas hasta nuestros lugares de trabajo, no. Queremos referirnos, en cambio, a la vía que voluntariamente hemos escogido para visitar por ejemplo una nueva ciudad, un nuevo destino; o muchas veces, no necesariamente un nuevo lugar, sino uno ya visitado en otras oportunidades pero que nos gustó mucho. 

Y es precisamente en ese proceso donde radica la experiencia de viajar: cuando salimos de nuestros espacios propios, necesariamente nos toparemos durante el camino, con una multiplicidad de realidades (muchas conocidas y otras desconocidas). Durante el viaje, muchas veces lo más importante no es el destino final en sí, sino el camino o la vía que nos transporta hacia ese lugar. Una vez que nos encontramos en el destino seleccionado, cada uno de nosotros comenzará a realizar una serie de “pequeños viajes” que nos permitirán explorar y conocer un determinado lugar, nuevos sabores, nuevos paisajes, nuevas arquitecturas, etc.

Entonces, un viaje en sí mismo es producción de cultura, tanto para quien realiza el viaje como para quien recibe al viajero. Viajar produce conocimiento que enriquece. La persona que viaja, muchas veces lo hace movido por la curiosidad de conocer un nuevo lugar que no necesariamente debe estar en otro país (muchas veces uno viaja dentro de la propia ciudad). Por otra parte, viajar ayuda a mover las economías locales, lo cual se traduciría en beneficios tangibles que a su vez se verían reflejados en las diferentes atracciones que un determinado lugar pueda ofrecer al turista. 

Viajar se nos presenta en dos movimientos que conforman un mismo ciclo: ad extra, cuando llevamos a cabo todo lo explicado hasta ahora, es decir, salir de nuestros espacios hacia nuevos lugares (o sitios ya visitados) movidos por la sed de conocer; y luego, ad intra, ya que todo viaje que realicemos en nuestras vidas nos marcará para siempre desde el punto de vista interior, personal. Un viaje, por ejemplo, nos provee de nuevos elementos que sirven como puntos referenciales al momento de comparar realidades urbanísticas o culturales (sociales, gastronómicas, económicas, etc.), con nuestros entornos originarios. Esto, sin dudas, debería redundar en el crecimiento y/o mejoramiento de nuestras realidades locales.

La invitación es a no quedarnos encerrados en nuestros entornos sino a tomar la decisión de levantarnos y salir a descubrir un inmenso mundo que se nos muestra apetecible y disponible a ser recorrido, explorado, saboreado… en fin, un mundo que quiere ser descubierto una y mil veces por nosotros.

AO&P

Un comentario Agrega el tuyo

  1. commememucho dice:

    Totalmente de acuerdo. Viajar es aprender y adquirir un bagaje importante para la vida.

    Le gusta a 1 persona

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